Porqué necesitas meditar diariamente

En esta página web tratamos la salud en todos los aspectos, desde una nutrición cuidada, el ejercicio físico y también la salud mental. No sirve de nada tener un cuerpo saludable y fuerte si no nos cuidamos desde el interior, y me refiero a ser conscientes de nuestras emociones y pensamientos.

Actualmente, vivimos en una sociedad ajetreada, casi vamos de un lado a otro sin pensar en lo que hacemos, en piloto automático. Creemos que, cuanto más hacemos, lograremos más cosas. Pero, a veces, lo mejor que podemos hacer es pararnos y reflexionar sobre qué estamos haciendo y qué queremos. ¿Hacemos lo que va acorde con nuestros valores, o lo que los demás esperan de nosotros? Y, ¿cómo sabemos que nuestro día a día nos acerca a nuestros objetivos y a nuestra paz mental? Conectando con nosotros mismos.

Una manera de conectar con nuestras emociones es la meditación. Esta técnica es muy simple y, a la vez, increíblemente poderosa. Yo empecé a practicarla hace más de un año y puedo decir que ha sido, sin duda, una herramienta que me ha ayudado a aclarar mi mente y a tomar decisiones que podrían ser bastante complicadas viéndolas desde fuera, pero que he sabido gestionar más fácilmente gracias a ella.

La meditación nos hace estar presentes. Muchas veces nos centramos en varias cosas a la vez, o nos preocupamos por el futuro, así como que pensamos en decisiones que tomamos en el pasado. Pero la verdad es que lo único que tenemos es el momento que está ocurriendo ahora.

Lo único que importa es lo que hagamos en este momento, porque es lo único sobre lo que tenemos realmente control. Pensar en el pasado o el futuro es pensar en algo que, o bien ya no existe, o que es imaginario.

Pero, ¿qué es exactamente meditar?

Por un lado, puede ser realizar una actividad poniendo todos tus sentidos en ella. Por ejemplo, al comer una manzana: prestar atención a su forma, a su olor, su textura, su sabor… O al caminar por la calle: ver qué músculos estamos utilizando para caminar, sentir nuestra respiración al andar, escuchar los ruidos que hay a nuestro alrededor, sentir si hace frío o calor… Estas son prácticas de meditación que podemos aplicar de manera rutinaria. Aunque lo ideal es llevarlas a cabo lo máximo posible en todas las actividades que hagamos en nuestro día, para estar presentes en cada momento.

Sin embargo, yo en este post me refiero a la meditación que consiste en centrarnos en nuestra respiración, que realizamos en posición sentada o acostados con las palmas de las manos apoyadas en nuestro pecho para sentir nuestro latido del corazón y cómo sube y baja nuestro abdomen con la inhalación y exhalación.

Cómo empezar a meditar

Yo recomiendo hacerlo de la siguiente forma: cada día, reserva un mínimo de 5 minutos (empieza por este tiempo si nunca has meditado) hasta 20, si puedes, para meditar. Te puedes sentar en un lugar donde no haya ruido, donde nadie te vaya a interrumpir durante la práctica, y puedes poner un temporizador para no estar pendiente del tiempo.

  • Comienza cerrando los ojos y poniendo la espalda bien recta.
  • Primero, empieza escuchando el ambiente en el que te encuentras: los sonidos, el olor de la habitación…
  • Una vez lo hayas sentido, empieza a centrarte en tu respiración. No hace falta que respires de ningún modo específico, sólo de manera natural, y prestando atención.
  • Deja que pasen unos minutos sintiendo la respiración. Tu mente comenzará a distraerte con pensamientos de cosas que tienes que hacer, sucesos que te han ocurrido… Pero simplemente, acepta esos pensamientos y déjalos ir, y sigue centrándote en cómo respiras.
  • Puedes hacer un escáner corporal, desde los pies hasta la punta de la coronilla. Siente la superficie donde te sientas, la ropa que llevas, como si un escáner te recorriese el cuerpo, hasta sentir cómo relajas los músculos de la cara, la mandíbula…
  • Cuando hayas terminado con el escáner, permanece respirando un poco más, y comienza a llevar tu atención a la habitación otra vez.
  • Finalmente, abre los ojos y observa cómo te sientes después.
  • La meditación es increíblemente beneficiosa para la salud. Nos ayuda a estar más concentrados, relajados, a tomar mejores decisiones, a potenciar nuestra creatitividad…

Un artículo reciente ha determinado que la práctica de la meditación en pacientes hipertensos disminuyó considerablemente la incidencia de infartos*: los científicos que realizaron este experimento aconsejan que se realicen programas de meditación para pacientes con tensión arterial elevada, como complemento a su medicación, porque los beneficios son reales y pueden evitar problemas graves como los ataques al corazón (*Ambavane, R.A., Khademi, A., Zhang D. et al. “Modeling the Impact of Trascendental Meditation on Stroke Incidence and Mortality”. 2018. doi: 10.1016/j.jstrokecerebrovasdis.2018.10.039)

Así que, ¿a qué esperas para reservar unos pocos minutos para ti y cuidarte de esta manera tan sencilla?

Seguiré publicando más artículos sobre la meditación o, si quieres saber más información, puedes leer mi apartado de Servicios https://carolinaalvareznutricion.com/servicios/ para saber cómo puedo ayudarte a practicarla.

Te agradecería que compartieras este post si te ha gustado, ya que puedes ayudar a muchas personas que pueden beneficiarse con esta información. Y también ayudarás a que mi página crezca y pueda llegar a más gente 🙂

Feliz día,

C.

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